Nace una nueva estrella marchita y roída
esctraída de los senderos del maldad
como ese sueño que en ocaso gira sobre mí
y me deja sordídamente enamorado de algo.
Aquí estoy amando un mismo espejismo
entre las letras caídas de mi borachera
y los versos que nacen simplemente
de la más locura ambiguedad.
Aquí estoy bebiendo desde hace años
esperando a que me iluminen los versos
que sean simples fuinciones universales del amor
sin saber que en realidad soy yo el que sueño.
Aquí estoy de cuerpo entero
cayendo entre las promesas del porvenir
y las sombras que oscuras me penetran
como arbol de frutas estremecidas.
deja que la noche me escriba
los versos más profundos
que no hablen de ti, en silencio
sino de las sosmbras que proyectas
viernes, marzo 20, 2009
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